Ayer leí en cierto periódico ciertas cosas muy ciertamente curiosas.
Hablaba del origen de los besos, los cuales podria ser cuando la hembra cromañón masticaba la comida y se la pasaba al hijo en boca, el amamantar a tu bebe ya hace que él aprenda a besar, es una actuación placentera y bonita para ambos ya que la madre obtiene el calor de su hijo y su hijo el de la madre.
Comentando las reacciones hormonales a este acto citaba que:
Los besos de alta intensidad son equiparables a una sobredosis de anfetaminas: aumentan los niveles de dopamina (sustancia asociada al bienestar) y de testosterona (hormona asociada al deseo sexual), y se generan adrenalina y noradrenalina, que aumentan la presión arterial y la frecuencia cardiaca.
También se segregan endorfinas (hormonas de la felicidad) y oxitocina (llamada hormona del amor porque está presente en el enamoramiento, el orgasmo, el parto y el amamantamiento). Y se activan nada menos que 34 músculos. Es la mejor 'medicina' contra la depresión, aseguran los médicos.
Además de esto, también exponen que puede ser acto de amor o de amistad, familiar. En ciertas culturas el beso en la boca, un simple "pico" puede significar un hola. En otras, un sentimiento, amor.
Besar con la boca abierta es dejar que la otra persona te penetre, lo asemejan a la penetración sexual.
¿Mi percepción?
Un beso puede decir mucho. Un beso puede significar un "te quiero", "te amo", "te necesito", "te echo de menos", "adios", "hasta luego", o incluso, "hasta núnca".
Es tanto que siempre buscamos a alguién que te bese. Alguien que te haga sentir amada, querida, aunque sea solo por segundos, minutos, horas...
"Solo hay un caballero para una bruja, solo hay una bruja para un caballero"
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